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115 veces más CO₂: el 0,1 % más rico de Colombia emite por persona 115 veces más CO₂ que la mitad más pobre de la población, según datos del informe División del Desastre. Cómo el caos climático profundiza la desigualdad y enriquece a unos pocos, lanzado este 27 de octubre por Oxfam Internacional.
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11.042 toneladas de CO₂: los 1.910 vuelos en jets privados que salieron de Colombia en 2025 generaron estas emisiones, según el Rastreador de Emisiones de Jets Privados del Instituto de Estudios Políticos (SEI, por sus siglas en inglés).
- 10,6 millones de personas en riesgo: el 20 % de la población está expuesto a amenazas climáticas y vive en condiciones de alta vulnerabilidad, en datos del Atlas de Desarrollo Mundial del Banco Mundial.
Bogotá, octubre 28 de 2026. (@OxfamColombia). La crisis climática no afecta a todas las personas por igual, y tampoco todos contribuyen de la misma manera a agravarla. En Colombia, el 0,1 % más rico de la población emite, en promedio, 115 veces más dióxido de carbono (CO₂) por persona, que la mitad más pobre del país. Así lo revela el informe presentado por Oxfam Internacional Desastre ¿para quién’, publicado antes de la COP31. Esta brecha evidencia una profunda desigualdad en la responsabilidad frente al calentamiento global, que se profundiza aún más cuando tenemos en cuenta las contribuciones de los más ricos de los países del norte global.
Según datos analizados por Oxfam Internacional, basados en el Rastreador de Emisiones de Jets Privados del Instituto de Estudios Políticos (SEI, por sus siglas en inglés) y el Proyecto de Responsabilidad de Jets Privados, corresponden a vuelos que despegaron entre enero y diciembre de 2025. Las emisiones se estimaron a partir de registros reales de vuelo y contabilizan únicamente el combustible consumido durante el trayecto.
En Colombia, las 51.738 personas que integran el 0,1 % más rico emiten, en promedio, 55,5 toneladas de CO₂ por persona al año. En contraste, la mitad más pobre de la población, cerca de 25,9 millones de personas, registra emisiones promedio de apenas 0,5 toneladas anuales por persona.
La desigualdad también se expresa en los patrones de movilidad de alto consumo de carbono. Entre el 1 de enero y el 31 de diciembre de 2025, los vuelos en jets privados que salieron de Colombia realizaron 1.910 trayectos y generaron aproximadamente 11.042 toneladas de CO₂.
Cada vuelo produjo, en promedio, seis toneladas de CO₂. En conjunto, estas aeronaves permanecieron cerca de 6.907 horas en el aire, equivalentes a más de 287 días de vuelo continuo, y recorrieron aproximadamente 2,5 millones de kilómetros: una distancia equivalente a dar 62 vueltas al mundo.
Compensar las emisiones de estos vuelos requeriría alrededor de 55.000 árboles, según las estimaciones recopiladas por Oxfam Internacional.
“La crisis climática es una realidad global que, en el caso de Colombia, se ve agravada por los altos niveles de desigualdad, el conflicto armado y el crimen organizado y la fragilidad de la justicia fiscal y climática. Esta realidad multinivel debe ser enfrentada con medidas que aborden la correlación existente entre estos factores y que se evalúe la implementación de los beneficios tributarios de manera justa y verificada a quienes contribuyen a la mitigación de riesgos con sistemas de monitoreo efectivo y eficiente del cumplimiento de las medidas de mitigación y adaptación climática asumidas por el Estado; así como medidas de prevención del impacto a las poblaciones más expuestas al riesgo y de control y sanción sobre aquellos que más contaminan” indicó Lorena Nieto, directora ejecutiva de Oxfam Colombia.
Mientras los países del Norte Global y las grandes empresas responsables de las mayores emisiones han contribuido de manera desproporcionada a esta crisis, sus consecuencias recaen con mayor fuerza sobre las poblaciones del Sur Global. Esta desigualdad también se reproduce en la transición energética, que se está construyendo sobre cimientos desiguales, tanto entre los países como dentro de ellos. En este contexto, las poblaciones del Sur Global enfrentan una triple carga: soportan las consecuencias más graves de la crisis climática, afrontan desigualdades sociales y económicas estructurales y, al mismo tiempo, asumen buena parte de los riesgos e impactos de una transición energética global que depende de sus territorios.
Millones de personas expuestas a amenazas climáticas
Mientras persisten estas diferencias en las emisiones, una proporción importante de la población colombiana enfrenta riesgos asociados con el cambio climático.
Los datos analizados por Oxfam Internacional a partir del Data360, Atlas de Desarrollo del Banco Mundial, indican que el 32 % de la población, alrededor de 16.9 millones de personas, está expuesta al menos a una amenaza climática entre inundaciones, sequías agrícolas, olas de calor y huracanes. Mientras que el 53%, es decir, más de 28 millones de personas se encuentra en condición vulnerable a estas amenazas. Al combinar estas dos variables se halla que el 20% de la población, es decir 10.6 millones de personas está en riesgo, expuesta a un peligro climático y altamente vulnerable.
Sin embargo, la exposición a una amenaza climática no es el único factor que determina sus consecuencias. La pobreza, la presencia de grupos armados y crimen organizado, las limitaciones en el acceso a servicios básicos y la falta de protección social pueden reducir la capacidad de los hogares para anticipar, resistir y recuperarse de los impactos.
Una respuesta climática que considere las desigualdades
En Colombia, y el mundo, quiénes están más expuestos y vulnerables a la crisis climática no son quiénes tienen mayor responsabilidad en su profundización. Por eso las medidas y políticas que se implementen deben reconocer y garantizar los derechos territoriales, económicos, culturales y sociales de estas comunidades.
El abandono de los combustibles fósiles debe hacerse teniendo en cuenta las responsabilidades compartidas, pero diferenciadas entre países y grupos poblacionales. Asimismo, la transición energética debe evitar reproducir injusticias fiscales y conflictos territoriales de modelos energéticos anteriores, y contribuir a transformar las relaciones de poder que determinan quién toma las decisiones, quién se beneficia y quién asume los impactos.
En La Guajira, los proyectos de transición energética han generado restricciones de acceso a zonas de cultivo, pesca y pastoreo, así se recoge en el informe de Oxfam Colombia ‘Los conflictos del viento: la justicia para el pueblo indígena Wuayúu en la transición energética’. La reducción de emisiones no puede hacerse a costa de los medios de subsistencia de las comunidades ni profundizar las desigualdades que la acción climática debe superar.
Por otro lado, el financiamiento climático debe estar diseñado de tal manera que llegue a quienes tienen menos recursos para afrontar los impactos climáticos. Las soluciones financiadas deben responder a las amenazas que enfrentan estas poblaciones y a las condiciones que dificultan afrontarlas, como las carencias de servicios básicos y de recursos para proteger sus medios de vida.
No se trata únicamente de reducir las emisiones o atender los impactos climáticos, sino de avanzar hacia sociedades más justas, más seguras, donde el bienestar colectivo, los derechos territoriales y el respeto por la vida y por los límites ecológicos estén en el centro de las decisiones.
Notas para el editor:
Descargue el informe y la nota metodológica de Oxfam.
Paper y nota metodológica en inglés
Informe de América Latina y El Caribe: Desastre ¿para quién? | Oxfam LAC
Informe Disaster divide: How climate chaos deepens inequality and enriches few
Fuente: conjunto de datos sobre desigualdad de emisiones del Instituto Ambiental de Estocolmo (SEI) (https://www.sei.org/tools/emissions-inequality-dashboard/). Consulte la nota metodológica de «Disaster Divide» (informe principal) para obtener más detalles sobre cómo el SEI calcula las emisiones en función de los diferentes grupos de ingresos.
Fuente: Datos 360 del Banco Mundial, Atlas del Desarrollo Mundial (https://data360.worldbank.org/en/atlas/climate/ , para la proporción de la población de cada país que vive en un área expuesta a riesgo de inundación, sequía agrícola, ola de calor o ciclón por encima de un umbral fijo.
Fuente de vulnerabilidad: la página del Atlas de Desarrollo Global Data360 también tiene una segunda mitad, centrada en la vulnerabilidad, construida a partir de Hill, R., Gorgulu, N., Brunckhorst, B., Nguyen, M., Hallegatte, S. y Naikal, E. 2025. ‘One-fifth of the World’s Population at High Risk from Climate-related Hazards’ (preprint, Research Square). https://doi.org/10.21203/rs.3.rs-5302969/v2 .
Fuente: ‘Los conflictos del viento: la justicia para el pueblo indígena Wuayúu en la transición energética