Este documento de recomendaciones de política para el Sistema distrital de Cuidado de Cali se construyó a partir de las reflexiones derivadas de los hallazgos de investigación proyecto Tejiendo cuidados con la ruralidad caleña que tuvo como objetivo caracterizar la demanda y la oferta de cuidado en la zona rural de Cali, desde una perspectiva de género, territorial e interseccional. También se construye a partir de una apuesta ética y política: poner en el centro las voces de las comunidades y las personas cuidadoras de la ruralidad caleña para visibilizar las condiciones en las que se sostiene el cuidado en estos territorios. En los corregimientos, el cuidado constituye una actividad fundamental para el bienestar y la reproducción de la vida; sin embargo, se organiza de manera desigual, recayendo de forma desproporcionada en las mujeres y las familias, en contextos atravesados por limitaciones estructurales en el acceso a servicios, infraestructura y oportunidades. A partir de los hallazgos del proyecto, este documento evidencia estas desigualdades y plantea recomendaciones orientadas a transformar la organización social del cuidado, contribuyendo a la reducción de brechas de género y al fortalecimiento de la oferta de cuidado en la ruralidad.
En este marco, el documento también cumple una función estratégica para el fortalecimiento del Sistema Distrital de Cuidado y de su capacidad de acción en la zona rural de Cali. Su relevancia no se agota en la formulación de recomendaciones, sino que radica en la producción de evidencia situada que le permite al Sistema sustentar la incorporación de la ruralidad como una dimensión estructural del Proyecto de Acuerdo que se radica ante el Concejo. Este proyecto de acuerdo será el instrumento jurídico y administrativo encargado de institucionalizar la política pública y la malla de servicios del Sistema; por ello, resulta indispensable que incorpore de manera explícita las necesidades, capacidades organizativas y condiciones diferenciales de los corregimientos. Así, los soportes derivados de la investigación contribuyen a otorgar mayor solidez normativa, institucional y presupuestal a la apuesta rural, al tiempo que ofrecen una base para que la ruralidad cuente con un capítulo, título o tratamiento específico dentro del diseño jurídico del Sistema. De esta manera, el documento favorece el tránsito de las recomendaciones construidas desde las comunidades y la academia hacia acciones, obligaciones y rutas de implementación susceptibles de ser asumidas por la institucionalidad.
Las recomendaciones aquí propuestas se estructuran a partir del modelo de las 3R del cuidado1, Reconocer, Redistribuir y Reducir, desarrollado por la economista feminista Diane Elson en 2008, como una estrategia orientada a promover y fortalecer el Sistema de Cuidado hacia un modelo más justo y sostenible. Este enfoque permite evidenciar cómo las desigualdades identificadas en los corregimientos se expresan en la invisibilización del trabajo de cuidado dentro y fuera de los hogares; así como en la concentración de estas labores en las mujeres y las familias. En este sentido, reconocer implica visibilizar el cuidado como trabajo en contextos donde permanece naturalizado y poco valorado, así como dimensionar su aporte al sostenimiento de la vida social y económica. Redistribuir, transformar la alta concentración de estas labores en las mujeres, promoviendo una mayor corresponsabilidad entre Estado, mercado, comunidad y hombres, lo que se traduce en la necesidad de fortalecer servicios, infraestructuras y mecanismos de apoyo público en los territorios rurales. Reducir, finalmente, implica disminuir el tiempo y el esfuerzo que las personas, en especial las mujeres, destinan al cuidado, interviniendo sobre las condiciones estructurales que lo intensifican, como las dificultades de acceso al agua, la precariedad del transporte o la limitada disponibilidad de servicios especializados. Al reducir el tiempo en estas actividades, se libera para dedicarlo a la educación, el trabajo remunerado, la participación comunitaria y/o política y el ocio.
Desde el punto de vista metodológico, el documento articula cada recomendación con los hallazgos que la sustentan, combinando información cuantitativa proveniente de la encuesta con evidencia cualitativa recogida en el trabajo de campo. Esta decisión no solo busca robustecer el análisis, sino también humanizar los datos, reconociendo a las personas y comunidades como sujetas de conocimiento y no únicamente como fuentes de información. De este modo, las cifras dialogan con las experiencias, permitiendo comprender la complejidad de las dinámicas de cuidado en la ruralidad, desde una perspectiva situada. Los hallazgos y recomendaciones deben leerse de manera transversal e interdependiente. La reorganización del cuidado no puede ser abordada como un esfuerzo focalizado en el Sistema Distrital de Cuidado de Cali, sino como una apuesta articulada de todas las Secretarías e instancias Públicas, en tanto el cuidado se encuentra atravesado por condiciones estructurales que desbordan su accionar y remiten a desigualdades históricas en el acceso a recursos, infraestructura y reconocimiento.
En este sentido, fortalecer y ampliar el alcance de la política de cuidado no solo implica que la administración asuma el cuidado como un asunto público, sino que actúe de manera decidida en su garantía, dignificando las condiciones en las que se organiza y sostiene en la ruralidad. Esto también implica avanzar en la contratación directa de personas y organizaciones del territorio en los distintos ámbitos; garantizar el reconocimiento económico del trabajo históricamente asumido por las mujeres; fortalecer los espacios organizativos, participativos y de gobernanza; y aumentar la inversión pública en infraestructura básica, servicios y accesibilidad para las poblaciones que requieren cuidado. Desde esta perspectiva, la política de cuidado puede avanzar hacia un modelo que reconozca, redistribuya y reduzca el cuidado como condición para la vida digna en la ruralidad caleña, tanto para quienes cuidan como para quienes requieren cuidado y los entornos en los que este se sostiene.
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