La Fundación Mujeres, Amazonía y Paz (FUNMAPAZ) es una organización conformada por 25 mujeres víctimas de conflicto armado, víctimas de violencias basadas en género, campesinas y amazónicas, que tejen y defienden la Amazonía para la construcción de nuevos escenarios de paz en el territorio desde una perspectiva de promoción, ejercicio y defensa de los derechos humanos con enfoque diferencial y diverso. Para la Fundación, es urgente defender y proteger la tierra y el territorio, y sostener la lucha por la justicia de género y ambiental en el departamento del Caquetá. Funmapaz reconoce las múltiples violencias que han atravesado y atraviesan las mujeres en lo público, lo privado, lo individual y lo colectivo, y de la estrecha relación que esas violencias guardan con el despojo, la desterritorialización, la acumulación y la concentración de la tierra. Así mismo, promueve el fortalecimiento de nuevos liderazgos femeninos y comunitarios, a través de la articulación con otros procesos y organizaciones locales de mujeres, para multiplicar la fuerza de la organización social, el cuidado del territorio y la incidencia política.
Desde hace más de siete años, FUNMAPAZ ha puesto en el centro de su agenda el acceso a la tierra para las mujeres y la defensa del territorio, en un contexto marcado por profundas desigualdades estructurales. Colombia se mantiene entre los países con mayores niveles de desigualdad del mundo, registrando una de las pérdidas más altas de desarrollo humano cuando este se ajusta por desigualdad, según el Programa de La Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD, 2025).
En el plano regional, La Organización de las Naciones unidas para la Alimentación y la Agricultura identifica a América Latina y el Caribe como la región con la mayor desigualdad en la distribución de la tierra a nivel mundial. En donde una proporción muy reducida de explotaciones agrícolas controla la mayor parte de la tierra agrícola, mientras que millones de pequeños productores carecen de acceso suficiente a la tierra (FAO,2017). En este contexto, Colombia se destaca como el caso más extremo en la región, de acuerdo con OXFAM (2016), es el país más desigual de América Latina en cuanto a la distribución de la tierra, como resultado de una estructura agraria extremadamente concentrada. Estos números no son simples estadísticas: son la evidencia de un país cuya ruralidad se ha construido sobre la exclusión, la violencia y el despojo. Para las mujeres, la tierra no es únicamente un medio de producción: es memoria, arraigo, dignidad y futuro. Es también el escenario donde se disputan el poder, la justicia y la posibilidad misma de re-existir.
¡Conoce el documento completo aquí!